Hipsters from Spain: Juan Avellaneda

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Olor a sal, un barco que pasa, el calor del sol en la nariz y una brisa fresca y suave. La esencia mediterránea española está impregnada en todas las prendas de Juan Avellaneda (34 años). Forma parte de su ADN. Aunque sus diseños en realidad nacen de un imaginario que aúna este estilo de vida –contemplativo y nada encorsetado- con una estructura y unas siluetas propias de la cultura asiática. Nacido en Barcelona, estudió Dirección Creativa en la Central Saint Martins pero decidió volver de Londres para no perder su esencia. Lo que le inspira está aquí: la gente, el clima, el mar. Desde pequeño soñaba con ser diseñador pero sus padres no veían muy claro que su hijo no quisiera ser arquitecto o doctor. Al final se salió con la suya, pero probablemente gracias a esto siempre ha tenido una visión mucho más pragmática de la moda. Tiene claro que es un negocio, pero eso no significa que no se pueda vender con romanticismo. Su universo está formado por todo lo que ha mamado al crecer en la costa catalana. Pero también por su obsesión por el arte y la cultura oriental. Su casa (que también es su showroom) y al revés, está lleno de detalles, jarrones y revistas asiáticas. Dice que porque le gusta entender otros códigos, interiorizarlos y llegar a transformarlos. Por eso sus prendas están llenas de guiños, nada obvios y muy actuales.

“No puedo fallar, me siento en deuda con toda la gente que me ha apoyado, y con mis clientes”

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“Es muy injusto que una mujer pueda ir a una fiesta super flashy y que un hombre sólo pueda ir soso o sobrio”

Hace sólo tres años que Juan Avellaneda decidió crear su propia marca. Antes había trabajado para varias firmas de lujo. Sus piezas gustaban, pero confiesa que siempre es más fácil diseñar con el apoyo de un gran nombre detrás. Después de darle muchas vueltas decidió tirarse a la piscina. Tenía que intentarlo, aunque nunca se imaginó un reconocimiento tan bestia, y mucho menos tan rápido. Por eso necesita huir constantemente de su zona de confort, no dejar de avanzar pero con pasos seguros. Nadie le exige tanto como él mismo. Los desfiles los deja para más adelante, para cuando sea el momento de transformarlos en un verdadero show. De momento tiene muy claros sus próximos dos movimientos. Para empezar una colección permanente con piezas de fondo de armario que se niega a matar con una nueva temporada. De hecho ya concibe (al menos en su cabeza) las colecciones de forma anual. Y después ampliar esta colección a petite taille, pensando en aquellas mujeres (como su musa Nieves Álvarez) que prefieren llevar un traje de corte masculino. Sin pinzas, sin opresiones. Además de colaboraciones con Rabat y Castañer. O su próxima colección inspirada en unas cartas que encontró entre Federico García Lorca y Salvador Dalí. ¿Y ropa de mujer? Nunca. Los hombres le necesitan mucho más.

Entrevista publicada en Hipsters from Spain.
Fotos de César Segarra.

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