Conrad Roset + Mariadiamantes: “Lo compartimos todo”

comaConrad Roset. 30 años. Ilustrador. Acuarelas, anilinas y musas. Nunca acabó Bellas Artes. Intuición y descaro. No cree en la inspiración si detrás no existe un trabajo diario. 

Clara Mercader es mariadiamantes. 30 años. Diseñadora gráfica e ilustradora. Hace un año que trabaja como autónoma. Dulzura y garra. Geometría, colores planos y un toque naíf. 

Verano, mar y gatos. En un bar piden cerveza y ninguno de los dos fuma. Conrad es pésimo cocinando y los platos estrella de Clara son los fideos a la cazuela y las croquetas de caldo. De pequeño, Conrad dibujaba pantallas de videojuegos y Clara deseaba empezar el colegio para estrenar las libretas y pintar sus portadas. Se conocieron en el Festival Internacional de Benicássim hace más de seis años. Este último año Conrad ha aprendido a ser menos exigente y Clara ha descubierto que es posible crear tu propio trabajo. A Clara le encantaría vivir a caballo entre Barcelona y Menorca, y Conrad probaría una temporada en Amsterdam o en Madrid. La última película con la que han flipado ha sido Her y cada noche duermen en un lado distinto de la cama. En ocasiones caóticos, en otras meticulosos. El último proyecto de Conrad es una exposición para la tienda de diseño Vinçon y Clara está creando un diccionario visual con iconos representativos de Barcelona.

BUEN EQUIPO

Ya llevo un buen rato hablando con Conrad y con Clara cuando empiezo a frotarme los ojos. Les veo en ojo de pez, como si de golpe hubiera desaparecido y les observara tras una mirilla. Me responden con preguntas que se lanzan entre ellos y deliberan hasta encontrar un veredicto común. Sus discursos se articulan sin perder individualidad. Llevan más de cinco años de relación y aunque viven juntos se han prohibido trabajar en un mismo estudio.

¿Cómo es compartir profesión creativa con tu pareja? “Tiene más cosas buenas que malas.” Le habla a Clara: “De hecho alguna vez te había comentado que con antiguas parejas había echado de menos el hecho de poder compartir este mundo.” Clara asiente y me explica: “Otra cosa positiva es que también compartimos nuestro tiempo libre, en el sentido de que si compartes tu vida con alguien que no se dedica a esto no puedes aprovechar tus ratos libres para explorar o realizar nuevos proyectos. Aun así, a veces nos dejamos llevar tanto que nos acabamos atrapando.” ¿Sois adictos al trabajo? “Un poco, pero porque nos es imposible desconectar”. Conrad mira a Clara: “Exacto, no considero que tengamos un trabajo normal. Todo es muy abstracto. Lo bueno es que lo podemos compartir, aunque sí que es verdad que a veces nos olvidamos de, yo qué sé, ir a la playa.” No paráis. “Pero también compartimos otros hobbies, miramos series y salimos bastante…¡No estamos todo el día encerrados pensando en proyectos!” Inevitablemente os debéis inspirar el uno al otro. Clara, tú estás detrás de todas las ‘musas’ de Conrad. ¿En qué proyectos tuyos ha pasado al revés? “Tal vez no es tan visible como con el trabajo de Conrad, pero detrás de mis proyectos hay muchas horas de hablar y hablar y crear y pensar juntos. No se ve pero existe. Lo compartimos todo a nivel profesional.” ¿Sois críticos entre vosotros? “Lo intentamos”. Clara argumenta: “Nadie en el mundo quiere que le vaya mejor que yo, o sea que siempre que veo que algo no me gusta se lo digo.” ¿No os engancháis nunca? “Qué va, es muy constructivo”. Conrad mira hacia arriba. “Bueno, alguna vez me he rallado.” “¡Pero no conmigo! En ese momento da rabia porque algo no acaba de salir como quieres.” ¿Habéis trabajado juntos? “He maquetado los libros de ilustraciones de Conrad: Ensueños y Musas.” “Con Ensueñosla maquetación era importante y creativa, acompañaba básicamente ilustraciones infantiles. Después hicimos el de Musas, que era muy limpio y dejamos que el dibujo fuese el protagonista.” Conrad sonríe: “Con Ensueños me acuerdo que era verano, estábamos de vacaciones, cogimos el coche y primero nos fuimos a la playa, a casa de mis padres, y después a Huesca a ver a mi abuela. Íbamos súper cargados, con los ordenadores detrás y haciendo ruta. En ese sentido hacemos mucho equipo.” ¿Compartir estudio sería demasiado? “Siempre hemos dicho que no. Lo tenemos prohibido.”

EL CAMINO

¿Tenéis tiempo para proyectos personales? “Sí, ahora sí. Antes tenía menos tiempo porque trabajaba en publicidad. Hace un año y medio que estoy de autónoma.” Eras directora de arte de Shackleton. ¿Qué te aporta trabajar exclusivamente como Maríadiamantes? “¡Libertad! Yo no volvería atrás. Había aprendido mucho pero había llegado un momento en que no quería aguantar según qué condiciones.” Conrad, tu empezaste trabajando para Zara. “Sí, y fue el único año de mi vida que he trabajado para una empresa en concreto. Lo bueno es la estabilidad económica, pero nada más.” ¿Creéis que es necesario empezar así? “Por supuesto. Yo en Zara aprendí a dibujar 8 horas seguidas. Antes trabajaba de una forma mucho más dispersa.” “Aprendes dinámicas de horarios, a trabajar en equipo o a relacionarte con el cliente. Pero llega un punto en que tienes que decidir si seguir formando parte de un engranaje o hacerte valer como unidad. Es difícil destacar cuando encima tienes el nombre de una marca de una forma tan fuerte.” Pero es arriesgado. “Totalmente.” “Pero estamos en una época en que podemos ir trampeando. No tenemos ni hipoteca ni hijos.” ¿Han cambiado mucho las cosas respecto a cuando empezasteis vosotros? “Mucho. Piensa que yo hice las prácticas y me las pagaron, después me cogieron y pude ir escalando. Éramos los mileuristas de ese momento, y ahora ya ni eso.” Pero paradójicamente es un buen momento para la ilustración. “Sí, yo creo que está bastante en auge.” Clara asiente: “En publicidad va por épocas. Hace tiempo estaban de moda las campañas fotográficas y ahora ha subido de golpe la ilustración. Estamos en un buen momento, se hacen muchos libros y está bien valorado.” ¿Cómo decides que el nombre de tu marca sea María Diamantes? “Ojalá tuviera una buena historia…Nació hace muchos años de fiesta y con unos amigos, entrando a Razzmatazz por lista. Yo tenía que ser Maria Rubíes.” Y tú, Conrad, ¿cómo empezaste en Zara? “Me abrí un blog, lo vieron y les gustó. Estaba estudiando Bellas Artes y lo dejé porque me salió este trabajo. Era muy mal alumno. ¡El trabajo de las ‘musas’ me lo suspendieron!”.

CARACTERES

Clara, tú normalmente trabajas en digital. ¿Probarías otras técnicas o se alejan demasiado de tu personalidad? “Me gustaría pero nunca lo hago. Ahora justamente he hecho un proyecto en acrílico para Atelier des Jeunes, que es un colectivo que cogen a muchos ilustradores, hacen una serie con cada uno y la venden. Quería tocar ese punto más artesanal pero la verdad es que en el mundo digital me siento muy cómoda. Me gusta mucho.” ¿Tal vez porque vienes de la rama del diseño gráfico? “Siempre intento encontrar el punto medio pero lógicamente mis ilustraciones tiran hacia el diseño. Trabajo con formas geométricas, colores planos y con un mensaje muy claro.” ¿Y tú Conrad? Trabajar con anilinas es ya un signo de tu identidad. “Pero yo también trabajo bastante en digital. Sí que es verdad que le doy siempre un toque ‘hecho a mano’, porque es un estilo que ya es muy mío, sobre todo las acuarelas, pero he hecho libros enteros directamente con el ordenador. Voy combinando bastante las dos técnicas.” ¿Estanca tener un estilo tan definido? “Yo pienso que es muy positivo porque permite que la gente te identifique. A partir de aquí puedes evolucionar pero tienes que tener la base.” Conrad se muerde el labio: “La parte negativa aparece cuando los clientes se estancan en un estilo, cuando tú en realidad sabes tocar otros palos.” “Pero entonces tú tienes que hacer el ejercicio de intentar avanzarte a eso y demostrar que dentro de tu personalidad puedes tocar diferentes estilos.” “Sí, de eso se trata, pero a veces cuesta.” Segundo de silencio. “Sí, sí. Prefiero tener una personalidad marcada y que me pidan trabajos teniendo en cuenta mi estilo representativo que acabar siendo un artesano del dibujo.”

¿Hasta qué punto tenéis libertad cuando os piden un encargo? “Hay de todo.” Clara añade: “Cuando tienes un estilo marcado y te pasan un briefing es más fácil porque ellos ya saben lo que quieren y tú ya sabes lo que esperan de ti. Dentro de este abanico puedes jugar y añadir elementos pero la conexión y el entendimiento con el cliente es mucho más fácil.” Conrad, ¿recuerdas que uno de tus primeros trabajos relacionados con la moda fue para it? “¡Es verdad! Me gusta picotear en el mundo de la moda. De hecho pinté a Clara sin que ella se acuerde. El último trabajo que he hecho ha sido para la London Fashion Week donde tenía que ilustrar las colecciones de forma rápida y fresca. ¿Cómo ves la evolución? “Cinco años de diferencia se notan mucho. Tenía un trazo más sucio que ahora.” ¿Cuál es el trabajo del que os sentís más orgullosos hasta la fecha? “Aunque haya quedado algo atrás, sin las ‘musas’ nunca habría podido vivir de la ilustración.” “Yo hace muy poco que tengo tiempo para mis propios proyectos. De momento estoy muy contenta con un libro que saldrá en Junio formado por una serie de iconos representativos de Barcelona. La idea surgió estando en Nueva York donde empecé una especie de diccionario visual de la ciudad. El proyecto me gustó y con tiempo lo he desarrollado en Barcelona.” ¿Cómo os gustaría veros en unos años? “Como ahora, viviendo de la ilustración y quizá trabajando más fuera de España.” Y juntos, ¡seguro!

Entrevista publicada en Itfashion.

Fotografías de Carlos Moreno.

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